jueves, 11 de diciembre de 2014

Impaciencia y razón

Caí de nuevo al sentir su golpe aplastando mi cabeza.
Necesitaba ponerme en pie de nuevo, sacar fuerzas de flaqueza y renacer con furia, para ser yo quien esta vez golpeara primero y acertadamente.
Pero no me iba a rendir tan fácilmente.
Aunque tras cada golpe sintiera nauseas y un dolor insoportable y que cada vez ese dolor formara mas parte de mi, no me rendiría jamás.
El dolor se había convertido en mi compañero de viaje. Oía como la cuenta atrás retumbaba en mi cabeza y tras tomar un ultimo aliento antes de que el árbitro contara diez, me puse en pie de nuevo, levanté mis guantes y continué el combate. 
El siguiente golpe me dio de lleno en la sien. Sentí un sudor frío recorrer mi cuerpo. Creo que fue aquí donde perdí la razón de ser. Sentí como se me escapaba la vida. El graderío gritaba emocionado sin saber lo que estaba sucediendo. 
ME ESTABA MURIENDO.
El golpe había sido mortal. Sentía como el derrame producido por el impacto estaba consumiendo mis últimos segundos. La impaciencia de mi contrincante le hacia decir locuras que a mi cerebro le costaba asimilar. Oía diferentes voces. Mi contrincante gritaba "si te levantas te mato cabrón!". El árbitro continuaba con su cuenta atrás y al terminarla mi único pensamiento era el beso que ella me dio antes de subirme al rin. 
Parpadee por ultima vez y la oscuridad se adueño de mi. Se hizo el silencio y una sonrisa invadió mi rostro, dejándome llevar ante la muerte que me acompañaba cada combate. 

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